El inspirador mejorado, Parte 3 de 4

El inspirador mejorado, Parte 3 de 4
Titulo del libro : El inspirador mejorado, Parte 3 de 4
Fecha de lanzamiento : January 28, 2014
Número de páginas : 46

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El inspirador mejorado, Parte 3 de 4

No soy un experto en lo concerniente a sacarle los ojos a la gente. No sé qué pinta debe tener alguien a quien se los acaban de extirpar. Supongo que debe ser un espectáculo dantesco, terminaciones nerviosas cercenadas, colgajos de carne desmadejados y sangre por todas partes. Lo de Clara era un trabajo limpio. Allí donde deberían estar sus ojos, sólo quedaban dos agujeros de una negrura insondable. La ausencia de sangre, la ausencia de realidad en lo que supone debe ser que a uno le saquen los ojos, era menos asquerosa pero más aterradora.

La cogí del brazo sin mediar palabra y la arrastré fuera de mi habitación.

– ¿Qué haces? –gritó asustada.

– Jugar con vuestras reglas.

Tiré de ella, que no dejaba de tropezarse con sus propios pies, hasta la habitación del tiempo.

– Vamos a arreglar esto –anuncié.

– ¿Cómo?

Abrí la puerta y esperé a que el letrero de neón hiciese su aparición, pero la habitación estaba vacía.

– Mierda –mascullé.

– ¿Qué pasa? –preguntó Clara, angustiada.

– Nada que no tenga remedio.

Tiré de ella, esta vez en sentido contrario. Quizá la habitación del tiempo sólo funcionara de noche. Eso me dejaba únicamente una alternativa paralela.

Llegué hasta la puerta y le pedí a Clara que adoptara una aptitud de “voy a recuperar mis ojos a la de ya”. Después abrí la 309 y me encontré con el bar que había visitado mi primera tarde en la casa. El camarero gay me sonrió con un montón de dientes muy blancos y muy bien colocados. Cerré la puerta.

– Olvídate de ese licor exquisito que preparas y piensa en una habitación que nos permita viajar unos minutos atrás en el tiempo –le dije a Clara.

– No creo que eso sea conveniente.

– Hazme caso o te parto la cara.

– Me han hecho cosas peores.

– Voy a abrir la puerta otra vez. ¡Piensa en lo que te he dicho!

– Añade un maldita sea –me sugirió Clara. – La actitud lo es todo.

– Eras tú la que quería que fuera más crédulo. ¿No te parezco bastante más participativo ahora?

– Está bien. Abre la jodida puerta.

La abrí de nuevo y me dio un vuelco el corazón cuando el rótulo de neón apareció ante mis ojos. Agarré a Clara con fuerza, la metí en la habitación del tiempo, puerta de embarque 309 y nos encerramos en su interior.

Pasaron unos segundos sin que sucediese nada. Cuando ya estaba convencido de que el intento había sido en vano, se oyó aquel desagradable sonido de camión de bomberos combinado con un grupo de gospel cantando a capella mientras les arrancan la piel a tiras. Luego vino la desorientación.

Me encontraba en mitad de la escalera que subía al piso superior. Clara no estaba a mi lado. Supuse que habíamos vuelto al momento en que yo acababa de dejarlos en la cocina, después de haberles dicho aquel Que os jodan tan sentido. Así que Clara seguía dentro de la cocina y lo que hubiera pasado con sus ojos venía ahora.

Si la maldición del sí era una cosa automática, un “si tú me dices sí, tus ojos se los lleva el demonio” poco podría hacer por ella. Pero quizá el maestro de la casa de los horrores había ido a cobrarse el pago en persona. Me precipité a la carrera escaleras abajo. Esperaba que Clara me hiciese alguna señal. La habitación del tiempo me había devuelto ya dos veces atrás, sin borrarme los recuerdos de lo ocurrido. Clara también debía recordar su parte, quizá incluso podría defenderse esta vez.

Llegué al piso inferior, corrí hacia la cocina y entonces escuché un grito desgarrador. Era ella.

Me quedé paralizado a unos cinco escasos metros de la puerta. Desde donde estaba, sólo podía ver una extraña luz rojiza.

Demasiado tarde.

Necesitaba otros dos minutos.

Tardé un segundo en decidir el paso siguiente. Hubiera lo que hubiese en aquella cocina, no era el momento de enfrentarme a ello. Todavía.

Eché a correr por donde había venido, subí la escalera a la carrera, hasta el piso superior desde el inferior a ese, así el pomo de la 309 y pensé con todas mis fuerzas en la habitación del tiempo.